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Violencia en una Relación de Pareja

Actualizado: 18 may

¿Cómo detectarla?

Publicado por INSPIRA, 3 de febrero de 2022


Rompe con el ciclo de las relaciones abusivas


La mayoría de las relaciones íntimas nunca se tornan violentas o abusivas pero, desafortunadamente, muchas sí.



Violencia de pareja: Conoce los riesgos, los signos y la prevención.

La violencia doméstica, recientemente conocida como la violencia de pareja íntima (VPI), se ha convertido en un delito invisible común. Se considera invisible porque generalmente se mantiene en secreto entre parejas.


La dinámica detrás de la VPI está entrelazada dentro de patrones comunes de comportamiento: la fase inicial de creación de tensión, la fase de maltrato agudo y la fase de luna de miel. Estos ciclos alimentan la negación, la confusión y los efectos desconcertantes que el abuso doméstico deja en sus víctimas.


La VPI se está convirtiendo en una crisis de salud pública en nuestra Isla. La pregunta sigue siendo: ¿se puede prevenir la VPI? Si es así, ¿cuáles son las estrategias comprobadas que han demostrado reducir la incidencia de esta forma frecuente de violencia?


Fases de la VPI

Para prevenir la VPI, primero debes poder identificar sus fases:


Fase 1: Creación de tensión

Esta fase describe la acumulación de abuso doméstico. Los eventos durante esta fase pueden incluir: peleas por dinero, por los hijos, trabajo u otras circunstancias. Aquí es donde generalmente comienza el abuso verbal. Con el tiempo, esta “tensión” alcanza su punto máximo y conduce a la fase de abuso físico.


Fase 2: Episodio de maltrato agudo

Esta fase suele ser el resultado de algún tipo de evento externo estresante (como la pérdida de un trabajo, un nuevo embarazo, entre otros). También puede ser el resultado del estado emocional del agresor; un ejemplo común es cuando el agresor está bajo la influencia del alcohol o las drogas. El ímpetu que pone en marcha al agresor es comúnmente impredecible. Curiosamente, una víctima puede inducir el abuso para liberar la tensión y pasar a la etapa final.


Fase 3: Luna de miel

Esta es la parte del ciclo de abuso que ayuda a asentar la relación y convencer a la víctima de que no hay razón para irse. En esta fase, el agresor está arrepentido, se disculpa y muestra un esfuerzo sincero para ser más generoso y servicial. Esto suele ir seguido de una disculpa persuasiva y una promesa de nunca repetir el abuso en el futuro.


Es importante comprender que la violencia de pareja no suele ocurrir de la noche a la mañana. Es un proceso que empeora con el tiempo y degrada gradualmente la autoestima de la víctima, la esperanza de una vida mejor y la creencia de que merece algo mejor.


La violencia entre pareja pocas veces se detiene una vez comienza.



Tasas de violencia en Puerto Rico

Si bien este ciclo de abuso le sucede a personas de todos los géneros, las estadísticas en puerto rico evidencian que 37 de cada 100,000 mujeres, comparado con 8 de cada 100,000 hombres, experimentan violencia física severa por parte de su pareja(1).


Es importante recordar que esta tasa de criminalidad no incluye casos de abuso emocional o abuso físico no denunciado por las víctimas


Señales de alerta

Al principio de una relación, puede ser muy difícil saber si alguien se volverá violento, y es importante que las víctimas no se sientan responsables o culpables por ello. Pero hay algunas señales a tener en cuenta que pueden predecir si una relación que comienza, aparentemente feliz y saludable, puede tornarse abusiva.


La clave, es estar al tanto de cualquier cosa que te haga sentir insegura(o) o incómoda(o), y abordar esos problemas con tu pareja desde el principio, incluso de una manera positiva, para evitar una situación que pueda luego culminar en un acto de violencia.


Es buena señal si tu pareja se muestra receptiva a tus preocupaciones y sumamente alarmante si siempre está a la defensiva.


A lo largo de los años, los investigadores han tratado de determinar qué factores y comportamientos exhibidos al principio de una relación pueden ser señales de problemas en el futuro.


Varios estudios han ayudado a identificar algunos:


Alcohol y violencia marital

Uno de los primeros estudios, realizado por The Buffalo Newlywed Study, se centró en la violencia/conflicto marital y los patrones de consumo de alcohol en los primeros tres años de matrimonio.


Dirigido por el Dr. Brian M. Quigley del Instituto de Investigación sobre Adicciones, el estudio entrevistó a 414 parejas de recién casados ​​sobre el consumo de alcohol y su experiencia con la violencia en el momento del matrimonio, antes del matrimonio, un año después del matrimonio y tres años después del matrimonio.


La investigación posterior ha continuado afirmando la relación entre el consumo de alcohol y el aumento de las tasas de violencia doméstica en el futuro de la relación.


Importancia del primer año.

Las parejas que discuten mucho durante su primer año de matrimonio tienen más probabilidad de que estalle la violencia en años posteriores si el esposo es bebedor y la esposa no, concluyeron los investigadores.


También se encontró que la violencia en el primer año de matrimonio también predijo si habría más violencia en los próximos dos años.


En este estudio, se señaló que en una relación de pareja las mujeres también pueden ser agresoras aunque, a menudo, suele ser al revés.


Comportamientos de retención de pareja

Una serie de tres estudios en Florida Atlantic University se centró en las tácticas utilizadas por los hombres para sostener y proteger su relación, acciones llamadas "comportamientos de retención de pareja".


Los estudios, dirigidos por Todd K. Shackelford, encontraron que algunos de esos comportamientos podrían señalar la posibilidad de violencia en el futuro.


El estudio encontró que los comportamientos en una relación de pareja que podrían conducir a la violencia futura incluían:

  • Llamar a la pareja para asegurarse de que está donde dijo que estaría

  • Llegar inesperadamente al lugar donde se encuentra su pareja

  • Manipulación emocional

  • Monopolización del tiempo de la pareja

  • Amenazar a su pareja con represalias por infidelidad

  • Vigilancia de la pareja (qué hace, con quien está, cómo se viste)



Señales de peligro específicas

Los comportamientos de retención de pareja están diseñados para resolver varios problemas de adaptación, tales como disuadir la infidelidad de una pareja y prevenir el abandono de la relación.


Según los estudios, la vigilancia de la pareja fue la táctica de mayor riesgo/peligro.


A un nivel práctico, los resultados de estos estudios pueden usarse potencialmente para informar a mujeres y hombres, amigos y parientes, sobre las señales de peligro: los actos y tácticas específicos para la retención de la pareja que dan paso a una posibile violencia futura


Relaciones que se vuelven mortales

Desafortunadamente, cuando una relación se vuelve violenta, esa violencia puede escalar y volverse cada vez más peligrosa.


A medida que la relación se torna más violenta, es posible que la víctima de la violencia intente escapar de la relación, y ahí es cuando la situación se vuelve más peligrosa y, a menudo, mortal.


En un pequeño estudio de 32 muertes relacionadas con la violencia doméstica en Hamilton, Ohio, realizado por la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Cincinnati, reveló que en el 83% de los casos, la víctima estaban ya separadas o estaban a punto de terminar la relación con su pareja.


Este estudio fue uno de los primeros en dar una base científica a la creencia de que el momento más peligroso para quienes están involucrados en relaciones abusivas es cuando intentan irse.



Predictores de muerte por violencia

En el 96% de los casos mortales por violencia, los investigadores confirman que existieron señales de advertencia durante la relación.


Los principales hallazgos del estudio identificaron los siguientes factores de riesgo:

  • Maltrato animal – 8%

  • Abuso infantil – 33%

  • Historial criminal – 46%

  • Aumento del abuso: 56 %

  • Posesión de armas de fuego por el agresor – 29%

  • Enfermedad mental del agresor – 31%

  • Lesiones graves previas: 23 %

  • Cargo previo relacionado con violencia doméstica: 36 %

  • Daños a la propiedad – 23%

  • Separación/divorcio – 83%

  • Agresión sexual – 21%

  • Comportamientos de hostigamiento/intimidación – 50%

  • Estrangulación – 29%

  • Abuso de sustancias – 68%

  • Amenazas de muerte – 43%

  • Amenazas de suicidio – 33%

  • Amenazas con armas – 25%

  • Violación de una orden de protección – 23%


Características de un agresor

No existe un conjunto de identidades o personalidades específicas para identificar un agresor. Los agresores provienen de diferentes culturas, religiones, niveles económicos y ocupaciones. Pueden ser de cualquier género o sexualidad. Puede ser tu vecino, el maestro de tu hijo, tu compañero de trabajo, tu amigo o tu pareja


No siempre es obvio o detectable cuando alguien es un agresor. Sin embargo, los agresores también tienen un conjunto de rasgos en común, que incluyen:

  • Negar o minimizar la gravedad del acto de violencia infligido sobre la víctima y otros miembros de la familia.

  • Cosifican a la víctima y la ven como su propiedad u objeto sexual.

  • Parecen ser exitosos pero, internamente, tienen baja autoestima y se sienten impotentes e inadecuados.

  • Le echan la culpa a otros por las circunstancias de la violencia. Por ejemplo, pueden atribuir su comportamiento violento a un alto nivel al estrés, el comportamiento de su pareja, al tener un mal día, a las drogas, al alcohol u otros factores "estresantes".

  • No son constantemente abusivos. Pasan por períodos en los que son cariñosos y amables y, a menudo, parecen agradables y encantadores para quienes están fuera de la relación.

Si te encuentras en una relación cada vez más violenta, es importante desarrollar cuidadosamente un plan seguro para irte, en lugar de simplemente irte por impulso o en medio de un incidente.


Obtén ayuda de un profesional en la salud mental, puede ser un psicólogos o trabajador social, que pueda guiarte en la creación de un plan de escape seguro. Aprende todo lo que puedas sobre los peligros de tratar de irte y cómo desarrollar un plan de seguridad.


Háblalo además con tus familiares y amigos. No te quedes callado(a).



Referencias:

  1. Informe sobre estadísticas de violencia doméstica y órdenes de protección COVID19 - todaspr.com

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